¿Sabías que la fabricación aditiva es ideal para producir drones?

¿Sabías que la fabricación aditiva es ideal para producir drones?

 

Hasta ahora los drones, esos pequeños vehículos aéreos no tripulados, eran fundamentalmente utilizados en la industria militar para, por ejemplo, guiar la navegación de los marines británicos por el hielo de la Antartida. Sin embargo, en los últimos años estos dispositivos se han infiltrado en nuestra vida diaria en forma de juguetes, cámaras aéreas improvisadas o incluso potenciales distribuidores de paquetes para conocidos servicios de venta por Internet.

De hecho, su popularización ha obligado a desarrollar normativa específica que limita su uso por cuestiones de seguridad. Y es que estos aparatitos voladores han llegado a estar a punto de provocar accidentes aéreos. Incluso uno de ellos casi rebana los dedos a Enrique Iglesias en un capítulo que provocó muchos titulares en medios.

En su aplicación más cotidiana, la clave para ver a los drones volando a nuestro alrededor está en su peso, ya que, las autoridades internacionales exigen que estos pesen menos de 20 kg. De ahí la importancia de que estos dispositivos se fabriquen con materiales aerodinámicos y ligeros.

La fabricación aditiva se ha convertido en un proceso ideal para fabricar los drones debido a la diversidad de materiales que trabaja. Tanto los polímeros como las aleaciones metálicas que utiliza la tecnología aditiva cuentan con una alta resistencia y están certificados para su uso en el sector aeronáutico.

Es más, ofrece la oportunidad de producir formas complejas a través de diseños avanzados con los que se puede reducir el número de componentes, facilitando el montaje y la integridad del dron. Esto hace posible reforzar partes para garantizar su consistencia, su aerodinámica, o resistencia a los cambios de temperatura, a la vez que aligera su peso.  Además, la flexibilidad de producción de la tecnología aditiva permite diseñar y optimizar la estructura del dispositivo según las necesidades de cada sector y aplicación.

El diseño de un dron no será el mismo si se usa para transportar paquetes de diversos tamaños, o si lleva incorporada una cámara aérea para seguir partidos de fútbol… Es decir, es necesario emplear soluciones diferentes para cada aplicación concreta y, por tanto, componentes específicos en muchos casos, con lo que la fabricación debe ser asequible desde un número reducido de unidades. Por esto, es importante poder obtener series cortas de una misma pieza o componente, no solo como una pieza a medida para un dron en concreto, sino también para sus recambios. Esta es una característica que posibilita la fabricación aditiva que permite producciones viables para cantidades pequeñas e incluso, para una sola unidad.

Además, al realizarse la fabricación directa desde el 3D, la fabricación aditiva reduce los plazos totales de pruebas y desarrollo. Rapidez que, llevaba a su extremo, permitiría fabricar drones in situ, por ejemplo, en campamentos militares, según las necesidades de cada momento.

En la actualidad, la fabricación aditiva es una técnica habitual en la fabricación pequeños drones, sirviendo de demostración para la obtención de tamaños mayores. En estos casos, los fuselajes podrían obtenerse a través de tecnologías como el fused deposition modeling (FDM) o el selective laser sintering (SLS), mientras que los refuerzos metálicos se fabricarían a través de selective laser melting (SLM).

Los drones tienen el potencial de cambiar radicalmente la forma en la que compramos, observamos lo que nos rodea o producimos. Posibilidades que la fabricación aditiva no hace más que ampliar.

 

*En la imagen, dron para Torrot en el que Mizar ha colaborado en la fabricación de la carcasa con la empresa Trim Composites.

¿Deseas saber mas sobre nosotros?
Más información