La fabricación aditiva y la impresión 3D son conceptos que, aunque próximos entre sí, se diferencian en varios aspectos. Conviene profundizar en esta cuestión ya que, al ser procesos tan similares, están sujetos a posibles confusiones.
Tanto la fabricación aditiva como la impresión 3D consisten en la creación e impresión de piezas finales o prototipos en tres dimensiones. El objetivo es el mismo, aunque los procesos puedan ser diferentes.
En este artículo te explicaremos las diferencias:
Tabla de contenidos
- ¿Qué es la impresión 3D?
- Fabricación aditiva
- La verdadera diferencia
- Optimiza tus costes de fabricación
Al contrario de lo que ocurre con la fabricación sustractiva, con la impresión 3D los objetos se crean depositando capas de material. El software CAD indica a la impresora 3D la cantidad de material que debe depositar y dónde debe hacerlo.
Además, la mayoría de las impresoras 3D utilizan polímero como material de impresión (aunque algunas impresoras 3D admiten metales, aleaciones e incluso cerámica) y emplean casi siempre una única tecnología, la Fused Deposition Modeling (FDM); a través de esta se consiguen componentes con tamaño y resolución limitada.
La impresión 3D resulta más económica que otras técnicas de fabricación aditiva, de ahí su penetración tan importante entre particulares, pequeños diseñadores y desarrolladores o start-ups.
El término «fabricación aditiva» se refiere a la creación de objetos mediante la adición de material. Así, cuando un objeto se crea añadiendo material en lugar de eliminarlo (fabricación sustractiva) se considera fabricación aditiva. Este tipo de fabricación también requiere una máquina y un software de CAD.
Esta tecnología permite, además, la evaluación de la ergonomía, las dimensiones y la precisión de las piezas y prototipos. Ello la hace adecuada para sectores como el industrial y el profesional, así como sectores más especializados, que valoran de forma muy importante la relación entre calidad y tiempo empleado en los procesos de producción. La fabricación aditiva permite alcanzar niveles de precisión y fiabilidad muy elevados y, al mismo tiempo, admite modificaciones durante las fases de diseño y verificación del prototipo.
A diferencia de la impresión 3D, con esta tecnología podemos fabricar en metales, lo que permite abordar proyectos más complejos utilizando diferentes tecnologías, como Powder Bed Fusion (PBF), Fused Deposition Modeling (FDM) y Material Jetting (MJ).
Al mismo tiempo, la fabricación aditiva ofrece un sinfín de posibilidades desde el punto de vista creativo. La versatilidad de la maquinaria (que facilita la realización de piezas personalizadas y diversos materiales, aunque sean estructuras geométricas complejas), es otro de sus puntos fuertes.
La verdadera diferencia entre estas dos tecnologías es que la impresión 3D es una forma de fabricación aditiva; esta última es un concepto más amplio que abarca una gama más extensa de procesos.
También cabe mencionar que el término “fabricación aditiva» se asocia más comúnmente con aplicaciones industriales y comerciales, mientras que el término «impresión 3D» se asocia con aplicaciones de consumo y recreativas.
En resumen, la principal diferencia entre la impresión 3D y la fabricación aditiva es que la impresión 3D implica específicamente la creación de objetos mediante la adición de capas de material. Sin embargo, la fabricación aditiva implica la creación de objetos mediante la adición de material, que puede o no venir en capas.
El Selective Laser Melting, por ejemplo, es un proceso de fabricación aditiva y no construye capas de material, aunque sigue implicando la creación de objetos mediante la adición de material.
Optimiza tus costes de fabricación
La mejora en la eficiencia de los procesos es un objetivo constante en las empresas industriales. En este sentido, el número de empresas que ve en la fabricación aditiva una fórmula perfecta para la optimización de los costes de producción es cada vez mayor.
Ventajas de la fabricación aditiva:
- Se favorece la producción localizada.
- Se eliminan piezas obsoletas.
- Se simplifican las cadenas de suministro.
- Existe mayor libertad de diseño.
- Se reduce el stock.
- Proporciona formas ergonómicas y geometrías ilimitadas.
- No hay necesidad de fabricar moldes, por lo que existe un ahorro económico.
- Hay menos dependencia de los proveedores.
- Se ahorra en transporte e inventario.
Sin lugar a duda, la fabricación aditiva ha llegado para quedarse y su tecnología abarcará muchas más posibilidades con el paso del tiempo. Sectores como el industrial, la automoción, la industria aeroespacial, la salud, la industria textil, la arquitectura o la electrónica ya confían en su gran potencial y la aplican con interesantes resultados.
En Mizar Additive somo expertos en fabricación aditiva y podemos ayudarte. Solicita información o haz una consulta aquí.