
Cuando pensamos en el diseño de los vehículos del futuro, es posible que se nos venga a la cabeza una mezcla entre las naves voladoras de Star Wars y los monoplazas de la Fórmula 1. Aunque algunos puedan parecer diseños de ciencia ficción, lo cierto es que con la aplicación de nuevas tecnologías como la fabricación aditiva, los coches del futuro se parecerán poco a los que tenemos actualmente. Y es que aunque transportarnos en coches voladores no esté en nuestros planes, sí podemos mejorar notablemente el comportamiento aerodinámico de los vehículos.
En los últimos años, la aplicación de la fabricación aditiva en el mundo de la aeronáutica y la automoción ha ayudado a obtener piezas y componentes más aerodinámicos o más ligeros para incorporarlos, por ejemplo, en los alerones de un coche de competición. Así al producir piezas de manera integral, la manufactura aditiva permite obtener componentes sin juntas, reduciendo la resistencia al aire de las superficies.
Sin embargo, un diseño más aerodinámico no es la única vía para que nuestros vehículos se modernicen y, la innovación que aporta la fabricación aditiva pasa también por la reducción del peso. Tanto los polímeros como las aleaciones metálicas se pueden procesar en formas con las que las piezas resultantes son más ligeras que las obtenidas en la fabricación tradicional. Esto contribuye a reducir el peso de los vehículos y, en consecuencia a disminuir el consumo del combustible.
Es más, muchos de los materiales utilizados en la fabricación aditiva, sobre todo ciertas aleaciones metálicas, cuentan con una gran resistencia mecánica, térmica y/o química, por lo que son una alternativa óptima para incorporarse también en los motores de las naves.
Piezas personalizadas para cada vehículo
Las posibilidades de la tecnología aditiva en el sector aeronáutico para producir componentes son muy diversas. Nos permite producir versiones mejoradas de piezas ya existentes, optimizando el aprovechamiento de la resistencia de los materiales y, por lo tanto, disminuyendo su peso (como puede verse en la siguiente imagen, para el caso de un amarre para el izado); Esto es si cabe más relevante si tenemos en cuenta que se pueden diseñar componentes personalizados para dar respuesta a las particularidades de cada caso.

Uno de los proyectos que nos muestra lo cerca que estamos de conducir los coches del futuro es el de Tecnum Motosport. Desde Mizar hemos colaborado en la producción de su vehículo de carreras de velocidad de esta temporada, que cuenta con modelos patrones elaborados con fabricación aditiva sobre los que han laminado la fibra de carbono. De esta forma, permite garantizar la precisión de la forma y el montaje de los componentes para optimizar su aerodinámica de un modo personalizado a sus necesidades.
Aunque la idea de conducir un coche-nave como la X-Wing de Star Wars siga pareciéndote un disparate, las posibilidades que ofrece la fabricación aditiva para obtener piezas más ligeras de forma eficiente es una realidad. Ahora solo queda descubrir si su conducción llegará también al espacio.